«No más confinamientos de mierda, dejemos que los cuerpos se apilen por miles» es la frase que el diario sensacionalista Daily Mail asegura -sin precisar su fuente- que Johnson dijo durante una reunión a finales de octubre.

El Gobierno británico desmintió este lunes una chocante frase atribuida al primer ministro Boris Johnson sobre un segundo confinamiento en octubre del año pasado, mientras el premier enfrenta una ola de comprometedoras acusaciones por parte de su ex mano derecha.

«No más confinamientos de mierda, dejemos que los cuerpos se apilen por miles» es la frase que el diario sensacionalista Daily Mail asegura -sin precisar su fuente- que Johnson dijo durante una reunión a finales de octubre.

La oficina del primer ministro desmintió categóricamente esta frase denunciando una «nueva mentira», según informó la agencia de noticias AFP.

Cuando faltan diez días de unas elecciones municipales y regionales claves para los conservadores, estas afirmaciones se suman a un escándalo político de cabildeo en el Gobierno y a una controversia luego de que el ex mano derecha del premier, Dominic Cummings, acusó a su antiguo jefe de actuar «de una manera alocada y totalmente inmoral».

Cummings, cerebro de la campaña a favor del Brexit en 2016, arremetió en su blog contra el primer ministro.

El origen del conflicto

El origen del enfrentamiento entre estos viejos aliados fueron filtraciones a la prensa del intercambio de mensajes entre Johnson y el multimillonario James Dyson, en los que el premier se comprometía a lograr exenciones fiscales para sus trabajadores en la fabricación de 10.000 respiradores durante la crisis del coronavirus.

El líder de los independentistas escoceses en Londres, Ian Blackford, pidió al mandatario que se explicara ante el Parlamento y escribió en Twitter que si esos comentarios eran «ciertos» Johnson debería dimitir.

Fuentes del gobierno británico identificaron a Cummings como el posible autor de la filtración, pero el ex estratega negó las acusaciones

Fuentes del gobierno británico identificaron a Cummings como el posible autor de la filtración, pero el ex estratega negó las acusaciones.

«Es triste ver cómo la oficina del Primer Ministro ha caído muy por debajo de los estándares de competencia e integridad que merece el país», escribió en su blog Cummings, que amenaza ahora con sacar a luz los trapos sucios de la fallida estrategia ante la epidemia, en momentos en que el premier remontó en las encuestas gracias al éxito de la campaña de vacunación.

Hoy, cerca del 40% de los británicos consideran que su primer ministro y su formación son corruptos y no son dignos de confianza, según revela una encuesta de la firma Opinium, difundida ayer.

El estudio demoscópico arrojó que el 37% de los consultados calificó de «corrupto» o «completamente corrupto» al primer ministro, mientras que el 38% consideraron que los tories (conservadores) están corrompidos, frente al 31% que los ven transparentes y honestos.

Estos datos contrastan con la visión que los ciudadanos tienen del líder opositor, el laborista Keir Starmer, a quien el 40% ven honesto.

La encuesta fue realizada antes de que Cummings, se lanzara en contra de su otrora jefe y cuestionará su «competencia» e «integridad».