Castillo se adjudicó el triunfo en el balotaje presidencial

Según los resultados oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, el candidato de Perú Libre lidera las votaciones con un 50,2%, mientras que la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori perdería con un 49,7% con 97,955% escrutado.

Con casi en 99,8% de los votos escrutados y el 50,2% de las preferencias, el candidato de Perú Libre a la presidencia, Pedro Castillo, se adjudicó el triunfo en el balotaje celebrado el domingo último, tras un escrutinio codo a codo sobre el que el organismo electoral, la ONPE, aún no se pronuncia oficialmente.

“Seremos un Gobierno respetuoso de la democracia y de la Constitución actual”, dijo Castillo durante una presentación ante sus seguidores en su local partidario del Paseo Colón, en el Centro de Lima, en la que pidió a las autoridades electorales no «mancillar» la voluntad del pueblo peruano y reclamó a sus seguidores «no caer en la provocación».

El candidato indicó que de acuerdo con un informe de su partido, ya tienen el conteo oficial de la segunda vuelta que le da la victoria en las elecciones generales de Perú de 2021.

La página web de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), que aún no publica el resultado final, por el momento registra que cuando aún resta escrutar el 0,205% de los sufragios, Castillo obtiene el 50,206% frente a la candidata de la derecha Keiko Fujimori, que logra el 40,974% y se ubica a apenas 71.764 votos de diferencia con 18.576.753 sufragios emitidos.

Tras estar un par de días encabezando el conteo, la candidata, exlegisladora e hija del encarcelado expresidente Alberto Fujimori, denunció el lunes por la noche «indicios de fraude».

«Hemos notado que ha habido una estrategia de Perú Libre para distorsionar los resultados que reflejen la voluntad popular y me estoy refiriendo al proceso de impugnaciones de actas, donde la mayoría de estas tratan de evitar que tienen mayor votación contra Fuerza Popular, no se han contabilizado», denunció por entonces, aunque sus afirmaciones fueron luego desautorizadas por autoridades, políticos, observadores internacionales y expertos.