Lanzan una campaña de firmas en apoyo al plan de vacunación.

Frente a la pandemia de COVID-19, Argentina ha adoptado una serie de medidas que estuvieron motivadas por el objetivo central de cuidar la salud y la vida de la población, reforzando las capacidades y evitando así que el sistema sanitario colapse.

La conducta seguida por toda la sociedad permitió que los casos disminuyan paulatinamente y la circulación viral se restringiera dentro de algunas ciudades y regiones del país. Además de estrategias sanitarias de búsqueda de casos sospechosos, testeos, aislamiento y seguimiento de casos, para atenuar la propagación de la enfermedad contábamos hasta ahora con medidas como la higiene de manos, el uso de barbijo y máscaras faciales y el distanciamiento social.

Toda la sociedad, especialmente los sectores más precarizados y vulnerables, ha hecho un gran esfuerzo al cambiar hábitos de vida adoptando medidas que han mostrado ser efectivas para evitar la pérdida de vidas humanas.

Estos esfuerzos, aunque necesarios, no son suficiente para contener la propagación del virus causante de la COVID-19 y la situación global de la pandemia es preocupante debido a la ocurrencia de rebrotes constantes en distintos países, manteniendo niveles muy altos de contagios.

Está comprobado que la infección natural con SARS-CoV-2 no genera inmunidad protectiva duradera para proteger a las poblaciones. No ha sido posible alcanzar el umbral necesario para lograr la llamada inmunidad de rebaño mediante el contagio natural de la enfermedad, y eventualmente solo podrá alcanzarse a costa de una gran cantidad de muertes. Ante este escenario, la única opción éticamente aceptable y avalada científicamente para frenar la COVID-19 y evitar la muerte de miles de personas es lograr la protección comunitaria con la vacunación. El mundo entero apuesta hoy a la vacunación como la siguiente medida preventiva que se debe incorporar a la estrategia frente a la COVID-19.

Ante la gravedad de la pandemia, aspectos relacionados con la producción y con los marcos regulatorios nacionales e internacionales han debido acelerarse para poder disponer de vacunas. Las vacunas que hasta ahora han sido aprobadas por las agencias reguladoras cumplen con las dos características fundamentales para su aplicación masiva: demostrar seguridad y eficacia frente al virus SARS-CoV-2.

Es importante resaltar que según los marcos regulatorios, sólo podrán emplearse en la población vacunas aprobadas o autorizadas por entidades regulatorias especializadas. Como ha ocurrido en ocasiones anteriores de gravedad, como la epidemia de Ébola, existe la posibilidad de realizar lo que se denomina Autorización para Uso de Emergencia.

Tal es el caso que las agencias mundiales están siguiendo para las vacunas de los laboratorios que mostraron desarrollos más avanzados, como AstraZeneca, Gamaleya, Pfizer/BioNtech y Moderna, entre otros. En nuestro país el ANMAT, define las condiciones de autorización en base a los más rigurosos parámetros internacionales. Vale mencionar que la ANMAT participa junto a otros 18 países, de la entidad denominada COVAX, creada por la Organización Mundial de la Salud, que ha establecido planes globales, regionales y nacionales de distribución de las vacunas y vacunación, también con el objetivo de corregir las inequidades entre países.

Para que COVAX designe a un país miembro de la misma y pueda luego recibir las vacunas, debe haber cumplido requisitos de regulación, logística, controles, contar con un plan nacional de vacunación, entre otros requisitos. Es así que la rapidez en el desarrollo de las vacunas no compromete su seguridad y las agencias reguladoras, como nuestra ANMAT, trabajan con rigor y responsabilidad para asegurar que todos los medicamentos y productos sanitarios cumplan con los estándares de seguridad y eficacia.

Al igual que la primera etapa de la pandemia requirió el compromiso y el esfuerzo de toda la comunidad, la posibilidad de contar con la herramienta de las vacunas también precisa de un trabajo colectivo: se necesita disponer de buenas vacunas, de buenos planes de vacunación y de la aceptación y asimilación de la población.

La vacunación constituye un acto solidario social, ya que no sólo protege al individuo vacunado, sino también a la población en su conjunto, dado que permite bloquear la transmisión viral mediante la restricción de reservorios. Es así que vacunarse es también un acto de responsabilidad colectiva y sólo podremos acabar con la pandemia si apostamos a una perspectiva comunitaria.

La campaña de vacunación ha empezado en varios países, también en Argentina. En el contexto de pandemia, las vacunas son un recurso estratégico y contar con una provisión de dosis suficientes para atender las necesidades es un objetivo central para cualquier país del mundo.

Los abajo firmantes, docentes, investigadoras e investigadores de Universidades Nacionales y de unidades de investigación de todo el país queremos expresarnos en torno a las acciones que creemos necesario adoptar en el presente contexto de pandemia:

* Apoyamos las gestiones que vienen realizando las autoridades sanitarias a fin de garantizar la provisión de vacunas para la COVID-19 y su administración en forma gratuita en todo el territorio nacional.

* Ponemos a disposición las capacidades de logística, infraestructura y de recursos humanos que puedan ser de utilidad para la campaña de vacunación.

* A medida que las autoridades sanitarias definan los grupos prioritarios alcanzados por la vacunación, nos comprometemos a optar por ser vacunadas y vacunados si estuviésemos comprendidos en estos grupos.

La Universidad pública Argentina tiene capacidades en muchas áreas de trabajo que pueden ser de interés para que la población esté informada de distintos aspectos de la problemática.

* Ponemos a disposición de los medios de comunicación la palabra de las y los docentes, científicas y científicos que trabajan en las aulas y laboratorios de nuestras casas de estudios.

Las vacunas son una de las herramientas preventivas en salud más importantes y han evitado enfermedades y epidemias. Su importancia para el cuidado de la salud no puede ponerse en duda ni ser campo de disputas políticas. Poner en juego la credibilidad del sistema sanitario puede tener consecuencias nefastas.

* Instamos a los medios de comunicación y a las distintas expresiones de la política partidaria a brindar un tratamiento responsable de la temática relacionada con las vacunas contra COVID-19. La eficacia de las vacunas, el resultado de estudios científicos, el rol de profesionales de la salud y organismos de regulación, no pueden ser puestos en duda en la búsqueda de rédito político coyuntural.

La vacunación es el camino más promisorio para tener finalmente alguna ventaja en la lucha contra la pandemia de COVID-19 y así dejar de lamentar la muerte de tantas y tantos compatriotas, y poder recuperar el desarrollo de actividades sociales y económicas.

* Convocamos a toda la sociedad a vacunarse en los plazos y modos que las autoridades sanitarias definan en cada caso, como demostración y compromiso con la salud de toda la población.

Para vencer a la pandemia debemos reforzar el compromiso colectivo. La comunidad universitaria y científica acompaña este desafío.

Acceder al formulario para firmar ➡️ http://ow.ly/DkcD50CWNGT