El ex entrenador, Alejandro Sabella, murió este martes a los 66 años a causa de un virus intrahospitalario que complicó su cuadro de cardiopatía aguda. En las últimas horas su salud se había complicado y no podía respirar por sí mismo. Finalmente, falleció pasada las 15 de este martes, luego de estar internado desde el pasado 25 de noviembre, el día del adiós a Diego Armando Maradona.

Desde el ICBA Instituto Cardiovascular informaron a través de un parte médico que “falleció (…) como consecuencia de su diagnóstico de cardiopatía dilatada secundaria a enfermedad coronaria y cardiotoxicidad de larga data”.

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En el ambiente del fútbol Sabella, de una zurda exquisita como jugador, fue alguien muy respetado por sus actos a lo largo del tiempo, y tratando siempre de mantener un bajo perfil.

Nacido el 5 de noviembre de 1954 en Buenos Aires, con origen de clase media (padre ingeniero agrónomo y madre maestra de escuela), reconoce que nunca tuvo que trabajar y que pudo dedicarse a estudiar y llegó hasta segundo año de Abogacía en la Universidad de Buenos Aires (UBA) cuando su ingreso al profesionalismo en el fútbol le quitó tiempo para continuar. “En verdad me gustaba más la medicina, pero me metí en Derecho porque me permitía estudiar en mi casa”, se sinceró una vez.

En 1974, mismo año de su debut en la Primera de River, el periodista Marcelo Araujo fue quien lo apodó Pachorra en un Sudamericano juvenil en Chile. “Lo hizo porque me gustaba dormir la siesta, algo que me gusta, pero que quede claro que no tuvo nada que ver con que no corriera”, aclaró en una larga entrevista con la revista El Gráfico.

En River jugó cuatro años, y participó en el plantel que consiguió el título de campeón tras 18 años de sequía, si bien tuvo por delante, en su posición, a Norberto Alonso y a Carlos Ángel López. Allí desarrolló una larga amistad con Daniel Passarella y logró tres títulos, Metropolitano 1975 y 1977 y Nacional 1975.

Tras 118 partidos y 4 goles en River, su pase fue adquirido por el Sheffield United, que militaba en la Segunda División inglesa, aunque tras dos temporadas, su estética generó que pasara a otro equipo de la zona, el Leeds United (al que hoy dirige Marcelo Bielsa) de la Primera División.

En Leeds United, jugó entre 1980 y 1981, pero tuvo un problema adicional: “El entrenador que me llevó duró cinco partidos, y al que lo reemplazó le gustaba el fútbol a un toque y todos los entrenamientos eran así y a mí me gustaba tener la pelota. No lo critico, sólo digo que eso iba contra mi estilo, así que mucho no jugué”.

A fines de 1981, llegó Bilardo con toda la intención de llevárselo de regreso para Estudiantes de La Plata, que había recaudado buenos fondos luego de transferir a su figura, Patricio Hernández, al Torino italiano.

En Estudiantes, integró un equipo que se fue consolidando durante 1982. Ya en el primero de los dos torneos, el Nacional, llegó a semifinales, en las que fue derrotado por Quilmes, aunque Sabella se lesionó en el partido de ida, y luego, ganó el Metropolitano con un juego vistoso y con un mediocampo que se recordaba de memoria: José Daniel Ponce, Miguel Russo, Marcelo Trobbiani y Alejandro Sabella.

Su debut como DT ocurrió exactamente un 15 de marzo de 2009 y en la Copa Libertadores no pudo empezar peor en la fase de grupos. Una derrota por 3-0 ante el Cruzeiro en el Mineirao, aunque pudieron imponerse por 4-0 en la revancha y los dos se clasificaron a las fases finales.

Su arribo a la selección argentina se dio luego de la salida de Sergio Batista como DT, y fue presentado en el predio de Ezeiza el 6 de agosto de 2011 y entendió que era el momento de un discurso que apelara a lo patriótico, haciendo alusión a valores como “el bien común, la generosidad, el sentido de pertenencia y la humildad” como pilares de su nuevo proyecto y hasta citó al doctor Manuel Belgrano como “ejemplo a seguir” y se mostró “honrado” por “alcanzar lo máximo en la dirección técnica”.

Sabella, que también utilizó conceptos como “Equilibrio” y “Sentido de pertenencia hacia la patria, el país y la Selección”, decidió entregarle la capitanía a Lionel Messi, tras haber conversado sobre esta conveniencia con el anterior portador de la cinta, Javier Mascherano.

Tras el Mundial de 2014, renunció a la dirección técnica de la selección argentina cuando todo indicaba que el ciclo podía continuar.

Luego se conoció que había estado afectado por un cáncer de laringe y luego tuvo problemas cardíacos que obligaron a que en diciembre de 2015 le realizaran una angioplastia por un cuadro de hipertensión y síndrome coronario agudo y acaso por estas razones rechazó una oferta para dirigir a la selección de Arabia Saudita en ese mismo año.

Fuente: Infobae