Ambos países levantaron las restricciones existentes para locales gastronómicos y gimnasios y retrasaron el horario del  toque de queda.

Francia y Bélgica se preparan para volver a la normalidad prepandémica, con la flexibilización paulatina de las medidas impuestas para contener los contagios de coronavirus, permitiendo la atención al público en el interior de restaurantes y cafés así como la reapertura de los gimnasios, mientras el Parlamento Europeo da luz verde al pasaporte sanitario.

Tres semanas después de la reapertura de las terrazas de los cafés, los cines y los museos, la segunda etapa de desescalada en Francia empezó con el retraso del inicio del toque de queda de las 21 a las 23.

Además los cafés y restaurantes podrán volver a recibir a gente en el interior, con un aforo máximo del 50% de la capacidad, lo que permitirá reabrir un buen número de pequeños establecimientos que no tiene terrazas o de tamaño insuficiente para ser rentables.

Además, los deportistas podrán volver a entrar en gimnasios o piscinas.

«Es la primera vez que vengo desde hace casi un año, he seguido las reglas, ¡por eso tengo tanta hambre!», dijo Maxence desde un gimnasio de París que abrió a las siete en punto de la mañana.

Francia también recupera la tradición del café matutino. «Es raro oír a la gente decir ‘Un café para tomar aquí, por favor’, pero es un gran alivio», comentó Christophe Guedes, el propietario de una cafetería de los suburbios de París, citado por la agencia de noticias AFP.

Bélgica también está relajando sus restricciones, permitiendo que los cafés y restaurantes sirvan en el interior.

Bélgica también está relajando sus restricciones, permitiendo que los cafés y restaurantes sirvan en el interior.

Asimismo, los vagones-bar de los trenes, que estaban cerrados desde el 2 de noviembre, volvieron a acoger a los pasajeros.

Esta nueva etapa de desconfinamiento durará tres semanas y habrá que esperar hasta el 30 de junio para que terminen el toque de queda, el límite de aforo en bares, restaurantes y espacios culturales y las limitaciones en las reuniones al aire libre.

Pero eso ocurrirá sólo si la situación sanitaria sigue mejorando, advirtió ayer el presidente Emmanuel Macron, que pidió a los franceses que sigan siendo «prudentes» y se vacunen masivamente.

Bélgica también está relajando sus restricciones, permitiendo que los cafés y restaurantes sirvan en el interior.

El primer ministro, Alexander De Croo, anunció un horario de atención más prolongado para las empresas y la flexibilización de las restricciones en las instalaciones deportivas y los cines.

Las naciones europeas están acelerando la vacunación en la búsqueda de un equilibrio entre la salud pública y la reactivación de actividades golpeadas por la pandemia, como el turismo o la gastronomía.

En un movimiento clave en este sentido, el Parlamento europeo dio luz verde al certificado digital de coronavirus que debe ponerse en marcha antes del 1° de julio para facilitar los viajes dentro de la Unión Europea (UE).

Este martes la UE informó que más de un millón de ciudadanos europeos ya tienen pasaporte sanitario digital.

El optimismo traído por las vacunas a Europa no esconde que el continente haya sido uno de los más castigados por el virus, especialmente en la primera ola.

Esto se reflejó en la clasificación anual de las mejores ciudades para vivir, publicado por el semanario The Economist, con una caída de las urbes europeas en el ranking y una subida de las de Australia, Japón o Nueva Zelanda, donde se contuvo mejor el virus.

Y si bien la situación mejora, Europa tampoco puede cantar victoria, como recuerdan los casos positivos de Covid aparecidos en las selecciones de fútbol española y sueca, que enturbian el inicio de la Eurocopa en apenas dos días.

Fuente: http://www.telam.com.ar